Politics

Tiempos de coyuntura – Grupo Milenio


Esta semana se cumplieron 92 años de la inauguración del teatro Isauro Martínez; hoy lo valoramos y lo presumimos, pero no hace mucho tiempo estuvo a punto ser destruido y haber corrido la suerte de otros edificios que hoy serían parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad, pero que en su momento de destrucción no hubo voces que salieran en su defensa.

Esa parte del pragmatismo de los laguneros, de hacer negocios antes que todo, de renovar o morir, de destruir para construir, aunque lo que se construya no tenga el valor de lo destruido. 

Bajo esa idea dejan casas hermosas de hormigón y ladrillo que durarán fácil cien años, para vivir en casas de bloque y muros falsos, pero “modernas”.

Se perdió el espíritu por lo magnífico, lo trascendente, aquello que acicateó a los emprendedores de finales del siglo XIX y principios de XX, a correr riesgos para construir edificios monumentales. 

El mejor ejemplo es el Centro de Convenciones; no me dejaran mentir que era un sueño acariciado por mucho tiempo y cuando se construyó, en lugar de pensar en un edificio que por sí mismo fuera un atractivo de la ciudad para el mundo, se levantó un edificio insulso, y me dirán, pero práctico, como si fueran excluyentes la practicidad y lo magnificente.

Y traigo a colación este asunto porque insistiré que a Torreón le hacen falta dos grandes, pero verdaderamente grandes obras: el Museo de la Ciudad y la Casa o Palacio de la Cultura, para lo cual hay que recuperar el espíritu de los fundadores, juntar brazos y dinero público y privado y construir verdaderas obras de arte arquitectónico, de tal envergadura que asombren al mundo. 

Donde se vea nuestra historia holísticamente recuperada y se proyecte una sociedad culta plena de escritores, pintores, músicos, actores, bailarines y muy solidaria que prometa siglos por venir.

Este par de obras que convoquen a la sociedad toda, sin temor, con empuje, bajo un liderazgo institucional del Ayuntamiento que deje atrás la mediocridad, que junte a los mejores espíritus laguneros y torreonenses, las más aptas inteligencias y experiencias, los talentos prospectivos.

A eso los invito, a que hagamos corriente y exijamos la satisfacción de estas necesidades. 

Que construyamos la coyuntura para un futuro prometedor, seguro para las nuevas generaciones gracias a la unidad y el diálogo.





Source link

Leave a Reply

Your email address will not be published.

close