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Hace 100 años Excélsior inició la celebración del 10 de mayo


Hace 100 años el Día de las Madres se celebró por primera vez en México; esto fue posible gracias a la iniciativa del fundador de Excélsior, Rafael Alducin. 

A lo largo de un siglo el Día de las Madres se ha convertido en una apoteosis a la maternidad; una tradición cuyos orígenes se encuentran en la historia de esta casa editorial, páginas donde está plasmado el paulatino progreso de ese emblemático día en la cultura mexicana. 

ALDUCIN, EL INICIADOR 

También llamado “el genio del diarismo mexicano”, el periodista poblano Rafael Alducin, fundador de Excélsior en 1917, introdujo el día dedicado a las madres en 1922. La propuesta fue publicada por primera vez en páginas de El Periódico de la Vida Nacional el 13 de abril de 1922, se menciona que el 10 de mayo se festejará a las madres de todo el país. “Excelsior pretende que el 10 de mayo sea consagrado por los hijos a enaltecer en vida o en memoria a quienes les dieron el ser”, se publicó en la portada. 

 Recién llegado de un viaje de trabajo por Estados Unidos, Alducin dio a conocer su idea entre colaboradores y trabajadores del periódico: “Traigo una iniciativa para que se lance en nuestro diario: la creación de El Día de la Madre. Allá se celebra el primer domingo del mes de mayo. Aquí lo fijaremos el 10”, dijo, según consta en una versión narrada por Roberto Núñez y Domínguez. 

El lanzamiento de Excélsior pronto tuvo eco en la sociedad y en el oficialismo, por lo que personajes de la política respaldaron la campaña. Casi todos los días se publicaron recordatorios de la celebración con algunas sugerencias de regalos, poemas y hasta artículos de opinión que convocaban a la celebración. 

El 10 de mayo de 1922, esta casa editorial incluyó un mensaje: “Glorifica en este día, Lector, a la Noble Matrona que te dio la Vida. Con un Beso o con una Flor Demuéstrale tu gratitud”, se puede leer en la parte inferior de su primera plana. 

 La edición especial contiene páginas dedicadas exclusivamente a la conmemoración. “Por fin llegó el día designado por Excésior para que todos los habitantes de la República Mexicana rindan un homenaje de respeto, cariño y gratitud a las dignas damas que les dieron el ser”. 

Conciertos, convivencias y otros eventos se organizaron a lo largo y ancho de la capital del país, donde la iniciativa tuvo mayor impacto. Los textos describen a las personas caminar por las calles con ramos de flores y otros obsequios. En un inicio el alcance fue mayor en la capital, sin embargo, al cabo de 10 años la repercusión ya era nacional, por lo que, se pretendió establecer como un día de proporciones oficiales. 

UN ENCUENTRO PONTIFICIO 

 Para consolidar la iniciativa, Alducin realizó una visita especial al Papa Pío XI en Roma, el periodista mexicano fue recibido en una de las principales salas del Vaticano donde sostuvo una audiencia privada con el jefe máximo de la iglesia católica. 

 Durante la entrevista especial, hablaron de varios temas, entre ellos sobre el Día de las Madres, recientemente instaurado en México, razón por la cual el sumo pontífice aprovechó el momento para felicitar a Excélsior por introducir un día especial para honrar a las madres. 

 “Su Santidad el Papa escuchó con marcado agrado esa noticia y visiblemente conmovido dijo que semejante idea era digna de gran encomio. Agregó el jefe de la Iglesia que tendrá presente la fecha del 10 de mayo que le señaló el señor Alducin como la del Día de las Madres, para unir sus plegarias al homenaje que se rindiera en México a las madres mexicanas en ese día”, detallan los registros históricos del acervo de El Periódico de la Vida Nacional. 

 A partir de ese momento comenzó a fraguarse la tradición de celebrar a las madres a través de Excélsior. Todos los años se convocaban eventos, festivales, rifas, homenajes y concursos de diferentes temáticas como poesía, dibujo, fotografía, escultura o música. 

 Cada 10 de Mayo se dedicaban planas completas a rememorar a la maternidad.  

LOS CONCURSOS 

Uno de esos concursos de dibujo se llevó a cabo en 1929, la idea era plasmar la figura materna de manera creativa. 

 Cientos de personas respondieron a la convocatoria de la que los tres mejores obtuvieron premios en efectivo y, además, se publicaron en la edición especial de Excélsior junto con otra decena de dibujos destacados. 

 Años más tarde se dio a conocer uno de los dibujos participantes en el concurso de 1929, una obra de Salvador Ortega Salazar, que representaba la imagen de Isabel Bedoya, madre de Rafael Alducin. Un dibujo que se rescató y magnificó un par de décadas después en recuerdo del fundador de este diario. 

 En 1958 se publicó en páginas de El Periódico de la Vida Nacional, la convocatoria de un concurso de esculturas en homenaje a las madres a nivel nacional impulsado por Excélsior. El jueves 14 de agosto de 1958 se dieron a conocer los resultados del concurso en el que participó una gran cantidad de artistas de diversas técnicas y disciplinas. 

 “Nunca antes se había organizado un certamen de tal envergadura. Y el número de los trabajos —una treintena— es sorprendente, tanto como la calidad de los mismos” se puede leer. También se dan detalles de quienes conformaron el jurado calificador y como se llevó a cabo el proceso de deliberación. 

Las esculturas ganadoras fueron expuestas al público en el edificio de Excélsior ubicado en Reforma 18. 

 Al mismo tiempo, cada pieza fue enviada a una escuela primaria de la ciudad para ser expuestas como donación. 

EL MONUMENTO A LA MADRE 

 Excélsior y el entonces gobierno de la capital del país, encabezaron la propuesta de erigir un monumento dedicado a las madres por medio de una convocatoria publicada en este rotativo en marzo de 1944. La finalidad era la “exaltación del amor a la madre, plasmando las circunstancias más salientes de su abnegación y la grandeza de sus sacrificios”. 

Nuevamente Excélsior se encontraba a la cabeza del impulso de proyectos de impulso al respeto a las madres. La primera piedra de la construcción del nuevo monumento fue colocada en mayo de ese mismo año por el presidente Manuel Ávila Camacho. 

 Finalmente, la obra fue inaugurada el 10 de mayo de 1949, por el primer mandatario Miguel Alemán en una ceremonia en la que estuvieron presentes diversos funcionarios de los diferentes niveles de gobierno, así como representantes y dirigentes de Excélsior. El monumento se encuentra al sur de la avenida Insurgentes de la Ciudad de México. 

La presencia que acaparó los reflectores fue la de Isabel Bedoya, madre de Rafael Alducin, quien permaneció en el acto protocolario. “Doña Isabel es despedida por todos nosotros, los agradecidos vástagos del periódico que su hijo fundó. Puede estar orgullosa doña Isabel. Ninguna madre de México fue objeto de mayores honores. Y es que ella las simboliza a todas”, se puede leer en la crónica. 

 En la actualidad, el Día de las Madres representa una festividad que ha sobrevivido al paso del tiempo y se ha adaptado a tiempos modernos, en los que, cada año se conmemora aquello que inició hace cien años en la mente de Alducin. 

 

 

 





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