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El caso de Alberto


Si algo hemos venido diciendo, es que el beisbol ha cambiado en varios aspectos.

Uno de ellos, ineludible en la discusión para puristas, neófitos y hasta trasnochados, es la implementación —a partir de este año— de un bateador designado (DH) en la Liga Nacional.

Recordamos tan lejanas esas discusiones de un toletero designado en la Nacional, como los primeros esbozos de un Draft Mundial, ambos temas sumamente espinosos y la verdad que al segundo le falta mucha cuerda como para posterior análisis.

Lo que tenemos ahora es la necesidad para los equipos del “viejo circuito” —fundado en 1876 por Albert Goodwill Spalding y William Hulbert— de hacerse de un cañonero que responda a las expectativas, donde no tendrás a tu lanzador en la caja de bateo, a partir de lo cual deberías, idealmente, superar ese promedio de bateo menor al .200 (amén del slugging y obvio de OPS) para tener a un elemento de mucha ayuda… 

Aquí es donde decimos ¡OJO!, ¿mucha adición en la posición que sea?

Pues sí, porque recientemente hemos visto designados, incluso en la primera o novena posiciones del line up, de la innovación que han podido generarse cosas geniales y debería ser así, porque, tener a un pelotero de esos “unidimensionales”* de antes puede tener un alto costo en un juego cerrado.

*Nos referimos como “unidimensionales” a quienes, como veteranos cañoneros —por ejemplo, un Jim Thome—, quienes, si acaso, te jugaban una primera base, su aporte era netamente en la explosividad del madero.

Para nadie es secreto cómo en este espacio se le da su lugar a los GLORIOSOS Cardenales de San Luis, quienes recientemente acordaron un año de contrato —a manera de despedida de los diamantes— con un Albert Pujols, quien fue prácticamente un emblema de la organización entre las temporadas de 2001 (Novato del Año) y 2011, lapso en el cual se destapó con tres designaciones de MVP (2005, 2008 y 2009) y sus fulgurantes aportes en los increíbles campeonatos de 2006 y de 2011 para los máximos triunfadores de la Liga Nacional.

De ahí, la agencia libre lo llevó a firmar con unos Angelitos californianos, quienes realmente han tenido temibles cañoneros, siempre con fallas en el pitcheo o la dirección o… ¿la suerte?

En fin, que toda la buena estampa del cañonero se diluyó con el halo y en sus nueve y fracción de temporadas no tuvo algo brillante, al grado de dividir el 2021 con los archirrivales Dodgers. Una organización como la de los pájaros rojos, la cual ha sido famosa por su cuidado y seguimiento para sus prospectos, apuesta 2.5 mdd por un pelotero, quien quizá sea más probable que pronto lo tengamos como coach de bateo; por hoy, mercadotecnia “Por si alcanza los 700 HR”.

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