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CONAGUA no sabe para dónde queda el futuro | Artículo


Por Alberto Vizcarra Ozuna

Es cierto que el futuro no tiene domicilio. Pero cuando se hacen proyecciones hacia el porvenir para resolver la demanda de un insumo fundamental como el agua, se exige que el optimismo se nutra de fundamento. La esperanza siempre le reclama a la razón. Premisa que evidentemente no cabe en el pensamiento de la burocracia de CONAGUA, cuando presume, junto con el gobernador del Estado de Sonora, Alfonso Durazo, la puesta en marcha de un Plan Hídrico para el estado que se propone resolver los problemas de falta de agua en la entidad por los próximos treinta años.

Cuando un gobierno no fundamenta su optimismo, inevitablemente incurre en pura propaganda. Eso parece ser el Plan Hídrico que la CONAGUA y el gobierno del estado anunciaron este martes 26 de abril, al que el director nacional de la dependencia federal, Germán Martínez Santoyo, elogió como la primera iniciativa de esta naturaleza en el país para atender los problemas de la sequía y del abasto de agua.

El director de la dependencia, se hizo acompañar de la plana mayor de CONAGUA, un estamento burocrático que durante la presente administración federal, no ha variado en un solo ápice la política hídrica neoliberal que se le ha impuesto al país en las últimas tres décadas. Bajo esos criterios de política económica, hicieron valer, con la ilegalidad y el uso de la fuerza, la imposición del Acueducto Independencia. Alegaron que la obra, al sustraerle millones de metros cúbicos a la Cuenca del Río Yaqui, resolvería los problemas de abastecimiento de la ciudad de Hermosillo sin afectar a los usuarios de la parte baja de esa cuenca, esto es la tribu yaqui, los productores agrícolas y los habitantes de siete municipios del sur de Sonora.

Foto: Cuartoscuro

El consentimiento del gobierno federal y del gobierno estatal a la operación ilegal del Acueducto Independencia, contradice el propósito anunciado de que quedarán resueltos por treinta años los problemas de falta de agua que padece Sonora. Como se sabe, este acueducto, es una obra que no le aporta más agua a la entidad, por el contrario, profundiza el estrés hídrico al quitarle agua a la región sur del estado y sustraerla de una cuenca que, según estudios ordenados por la CONAGUA, ya padece una condición deficitaria.

No hay futuro cuando se permanece en una política hídrica que militantemente renuncia a la gestión de más agua y se mantiene en el reparto de un recurso menguante para ponerlo al servicio de quienes proyectan grandes tasas de retorno monetario con inversiones especulativas en los proyectos inmobiliarios que se expanden en la ciudad de Hermosillo.
Al momento en que se da a conocer el Plan Hídrico para Sonora, las autoridades, estatales y federales, mantienen en sigilo la puesta en operación de la planta desaladora, cuya etapa de pruebas se inició al estar por concluir el gobierno de Claudia Pavlovich Arellano, en las costas del municipio de Empalme para auxiliar a este municipio y al de Guaymas en su crónica escasez de agua potable. La planta se proyectó como una plataforma que permitiría construir un segundo módulo con capacidad de darle más agua a estos municipios y extender el suministro a la capital del estado.

Andrés Manuel López Obrador, visitó Sonora como presidente electo, en septiembre del 2018. Se reunió con la entonces gobernadora, quien le presentó una carpeta con un conjunto de proyectos de inversión estimados como estratégicos. La demanda de recursos federales para el segundo módulo de la desaladora Guaymas-Empalme-Hermosillo, ocupaba los primeros lugares. En la petición se le hace notar al presidente electo, que la “incertidumbre jurídica” en la que se encuentra el Acueducto Independencia reclama una alternativa legal y técnicamente viable. Se le solicita una inversión de 7 mil millones de pesos: cuatro mil millones para el segundo módulo y tres mil millones para la construcción del acueducto que llevaría el agua desalada (potable) desde las costas de Empalme a Hermosillo. Se estima que dicho módulo podría desalar cerca de 70 millones de metros cúbicos anuales.

Proyectar la solución a los problemas de falta de agua por una generación entera, pues eso es lo que representa 30 años, despreciando el prometedor horizonte de la desalación de agua de mar y manteniéndose en la aberrante condición de repartir el agua que no alcanza, come se hace con la operación ilegal del Acueducto Independencia, es una buena consigna propagandística que se grita de espaldas a la realidad y al futuro.

Sonora terminó de construir sus aprovechamientos hídricos sobre sus principales cuencas hidrológicas, a mediados de los años sesenta, cuando apenas sostenía una población que no llegaba al medio millón de habitantes. Se ha quintuplicado su población, con cerca de tres millones de habitantes y la disponibilidad de agua dulce no se ha incrementado. Su condición semidesértica la hace susceptible de recurrentes y largos periodos de sequía. El desdén malicioso por una política de gestión de más agua pone al estado, como a otras regiones del país con la misma característica, en una situación dramática que evidentemente no se resuelve con anuncios alegres.

Presumir un paquete de inversión que apenas alcanza los 200 millones de pesos, distribuidos en seis de los setenta y dos municipios del estado de Sonora, no es despreciable pero está muy lejos de resolver el problema de la falta de agua de la entidad por los próximos treinta años.

Lo que apremia es desmontar las políticas hídricas que han prevalecido desde la creación de la CONAGUA, quienes bajo la consigna de la “nueva cultura del agua” han despreciado perniciosamente la gestión de más agua y reducido su función a solo administrar lo disponible. Aunque el futuro no tiene domicilio, solo se puede hablar de él cuando se reconoce que podemos manufacturar agua dulce y que se pueden construir grandes obras de infraestructura como el Plan Hidráulico del Noroeste (PLHINO) y otras de esa magnitud. Se aseguraría con ello mayor disponibilidad del recurso y contar con más agua para el consumo doméstico, más agua para la producción de alimentos y más agua para el crecimiento económico y los procesos agroindustriales.

Ciudad Obregón, Sonora 27 de abril de 2022



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