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Aumenta población que padece autismo



Chihuahua.– La población que presenta algún Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha crecido en los últimos años, convirtiéndose en un padecimiento cada vez más común, al grado de que uno de cada 115 niños es diagnosticado con alguna variante.

Paola Trujillo, presidenta de la organización Iluminemos de Azul capítulo Chihuahua, señaló que las personas con autismo se enfrentan diariamente no sólo a las limitaciones derivadas del mismo, sino también a la exclusión social generada por el desconocimiento existente respecto a dicha condición.

Además, dijo, no existen programas oficiales de apoyo para ellas, por lo que el problema debe ser atendido exclusivamente por los padres y asociaciones civiles, a lo que se suma la falta de un censo que permita registrar y ubicar a niños, jóvenes y adultos con esa condición, en aras de proporcionales la ayuda necesaria.

“La estadística nos habla de que 1 de cada 115 niños están siendo diagnosticados con este trastorno. En Chihuahua, a través de la Comisión Intersecretarial de Autismo, se está impulsando la realización de un censo para saber de cuántos niños, jóvenes y adultos hablamos. No se ha dado esa tarea y estamos pugnando para que se realice. Es una incidencia muy alta a nivel estatal, sin duda, y lo que se busca es que haya una detección oportuna”, indicó.

Agregó que existen personas que han sobrellevado el trastorno hasta más de tres décadas sin contar con un diagnóstico y, aunque han logrado ser funcionales, llega un momento en que sí requieren ese apoyo.

“Conocemos casos de personas que tienen autismo y no sabían, apenas se están diagnosticando. Por las condiciones que se presentan en el tema del autismo, que incluye: lenguaje, tema social, actividades restringidas, puede que tengan tan leve el espectro que pasen desapercibidas, pero eso no significa que no estén afectados”, señaló.

“Pongo de ejemplo a una mujer de 33 años que apenas fue diagnosticada el año pasado y aunque es maestra, tiene una hija y aparentemente no tiene ningún problema, no es funcional, no tiene independencia. Ahora, tras su diagnóstico, ya tiene nombre lo que ella está viviendo, ya sabe por qué no puede relacionarse o por qué no puede entender muchas cosas. Ella está en terapia y poco a poco, a pesar de que es adulta y tiene una profesión, ha empezado a desarrollar esas habilidades. En esa situación hay muchos adultos que nunca supieron que tenían autismo”, agregó.

Al momento, la ciencia no ha logrado identificar las causas precisas del Trastorno del Espectro Autista y, aunque se habla de un componente genético directamente, no se tiene una explicación sobre el incremento de casos.

“Estamos en pañales. Se desconocen las causas. Hay muchas teorías que se han ido descartando con el tiempo. Ahora dicen que tiene que ver mucho la cuestión genética, pero no existe hoy día una explicación lógica del porqué están aumentando los casos”, explicó.

Trujillo hace hincapié en la necesidad de brindar un respaldo integral no sólo a los pacientes sino a su familia, quienes, de alguna forma u otra, también se enfrentan a la exclusión social.

“El apoyo es poco. Existe una ley de autismo, lo que se está promoviendo es que, si el Gobierno no puede brindar la atención que necesitan los niños, que son hasta 45 horas de terapia al mes con un costo promedio de 300 pesos cada terapia, es importante que se promueva la subrogación de éstas, porque no existe”, señaló Trujillo. 

Agregó que “a esto se suma la necesidad de promover la capacitación, porque la exclusión se da por desconocimiento y afecta no sólo a la persona que lo padece sino toda la familia. Por eso es importante no sólo hablar de personas sino de familias, porque se afecta a todo el entorno nuclear. Se requieren instituciones que atiendan a las personas directamente, pero por otro lado, que se atienda al resto de la sociedad (maestros, médicos, etc.) para que cuando lleguen estas personas sepan cómo tratarlas”.

En cuanto al uso del término “discapacidad” aplicado al espectro autista, Trujillo indica que éste no necesariamente es considerado como tal, todo depende de las comorbilidades que cada niño presente.

“Depende de varios factores que el autismo se considere como discapacidad o no. Existen comorbilidades que pueden generar la discapacidad, pero el autismo como tal no está considerado como discapacidad”, detalló.

“Es una línea tan delgada en el autismo que se batalla para que los integren a veces por limitaciones verbales, aunque también hay casos más complejos donde sí se ven afectadas las habilidades funcionales. De allí la importancia de la información y el conocimiento en torno al tema porque, si conoces, comprendes, y si comprendes, incluyes. El primer paso es conocer”, enfatizó.

En México, el 1% de la población lo padece 

En México, una de cada 115 personas padece algún trastorno del espectro autista, señala la agrupación Iluminemos de Azul (iluminemosdeazul.org/) con base en un estudio impulsado por Autism Speaks y CLIMA, mismo que calcula que casi 1 por ciento de la población infantil sufre esta afectación.

“La incidencia en la adolescencia y vida adulta no se ha estudiado, pero ya que el autismo es una condición de toda la vida, la cifra podría generalizarse a toda la población. El autismo no tiene características físicas evidentes, lo que complica más que las personas tengan empatía ante actitudes o reacciones propias de la condición. Los estudios estadísticos son escasos, pero lo que se conoce hace evidente la necesidad de visibilizar y concientizar sobre el tema”, indica la citada asociación.

Agrega que, de acuerdo con Center for Disease Control and Prevention, el diagnóstico aumenta cada año. Sin embargo, eso no significa que “haya más autismo”, sino que se diagnostica de forma más oportuna, lo que indica que quizá hay más casos de los conocidos.

“En el Mundo, 1 de cada 160 personas tiene autismo. Este cálculo de la Organización Mundial de la Salud representa una cifra media, la prevalencia varía considerablemente entre los distintos estudios y a mayor investigación, mayor número de casos. Hay lugares como Estados Unidos donde la cifra llega a 1 de cada 59 personas”.

Las causas específicas del autismo aún se desconocen, pero se cree que es un componente genético detonado por un factor externo. La Academia Americana de Pediatría menciona 3 líneas de investigación: factores genéticos (se han estudiado varios genes que al parecer predisponen la aparición de TEA), factores ambientales (hay estudios que indican la posible exposición a diversas sustancias durante el embarazo), y factores neurobiológicos (línea de estudio sobre el funcionamiento de algunas células del cerebro).

Qué es el espectro autista

El Trastorno del Espectro Autista es un padecimiento relacionado con el desarrollo del cerebro, que afecta la manera en la que una persona percibe y socializa con otras personas, lo que causa problemas en la interacción social y la comunicación. 

El trastorno también comprende patrones de conducta restringidos y repetitivos. El término “espectro” en el Trastorno del Espectro Autista se refiere a un amplio abanico de síntomas y gravedad.

Comprende afecciones que antes se consideraban independientes, como el autismo, el síndrome de Asperger, el Trastorno Desintegrativo Infantil y una forma no especificada de Trastorno Generalizado del Desarrollo. 

El Trastorno del Espectro Autista comienza en los primeros años de la infancia y, a la larga, provoca problemas para desenvolverse en la sociedad, en la escuela y el trabajo. Los niños suelen presentar síntomas de autismo en el primer año. Un número reducido de niños parece desarrollarse de forma normal en el primer año y luego pasa por un período de regresión entre los 18 y los 24 meses de edad, cuando aparecen los síntomas de autismo.

En lo que respecta a la sintomatología, algunos niños presentan signos del Trastorno del Espectro Autista en la primera infancia, como menor contacto visual, falta de respuesta cuando los llaman por su nombre o indiferencia ante las personas responsables del cuidado. 

Otros niños pueden desarrollarse normalmente durante los primeros meses o años de vida, pero luego se vuelven introvertidos, agresivos o pierden habilidades del lenguaje que habían adquirido. En general, los signos se observan a los 2 años.

Algunos menores tienen dificultades de aprendizaje, en tanto que otros presentan signos de inteligencia inferiores a lo normal. En otro punto están aquellos que tienen una inteligencia entre normal y alta, aprenden rápido, aunque tienen problemas para comunicarse, aplicar lo que saben en la vida diaria y adaptarse a situaciones sociales. 

Debido a la combinación única de síntomas que presenta cada niño, a veces puede ser difícil determinar la gravedad. En general, se basa en el nivel de deterioro y en cómo afecta la capacidad de desenvolverse.



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