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Así fue como Andy Benavides construyó un imperio y logró el #EfectoAndy


Al hablar de la era digital, un referente en esta industria del influencer marketing es, sin duda alguna, Andy Benavides, la creadora de contenido que ha llevado su marca personal mucho más allá de un blog, al ser pionera del business digital, crear una comunidad y una empresa bajo su propio nombre con un alcance inimaginable.

Por Ailedd Menduet

“Trato de mostrarles a todas las mujeres que me siguen que pueden tener diferentes roles en la vida, siempre y cuando lo hagan con pasión y dedicación”.

Todos hemos oído hablar del “efecto Andy”, de todo aquello que sube la influencer regiomontana Andy Benavides a sus redes sociales, para convertirlo figuradamente en “oro puro”, y es que este fenómeno sociológico y tecnológico se debe a una fiel comunidad de seguidores que ha creado a lo largo de los años, pero ¿cuál es su secreto?

Platicamos con esta mamá y empresaria desde la comodidad de su casa en Monterrey, en compañía de sus hijas, Andy, Aria y Alía, quienes posaron para las cámaras de CARAS con mucha naturalidad. Por consiguiente, nos queda claro que heredaron ese talento de su madre.

Entramos a la cocina, la sala y al preciado y envidiado clóset de Andy Benavides (que sí, luce igual de espectacular como en las redes sociales), así, con la amablidad que la caracteriza, platicamos de sus inicios, éxitos, la lucha constante y su papel más importante, el de mamá.

La originaria de Monterrey, Nuevo León, dejó su carrera en el universo de las leyes y encontró su verdadera pasión y vocación en comunicar y crear contenido para sus redes sociales, sin saber que unos años más tarde se convertiría en una empresaria del mundo digital al crear un negocio y una comunidad sin precedentes, que marcaron un parteaguas en esta industria tecnológica.

Así fue como Andy Benavides construyó un imperio y logró el #EfectoAndy
Así fue como Andy Benavides construyó un imperio y logró el #EfectoAndy
Foto: Sofimak

 

Hoy nuestra protagonista de portada, deja a un lado las etiquetas, y más allá de su rol como blogger, mamá, empresaria e influencer, es una mujer fuerte e inspiradora que ha creado una red tan sólida y leal en social media que actualmente es todo un fenómeno digno de admirarse y entenderse en un nivel mucho más profundo, alejado del estereotipo de “superficial”, ello en una era donde las redes sociales son mucho más que un pasatiempo y se convierten en una nueva forma de trabajo y comunicación.

La influencer nos abrió las puertas de su casa en Monterey.
La influencer nos abrió las puertas de su casa en Monterey.
Foto: Sofimak

 

“Estaba ejerciendo como abogada, porque sí ejercí unos cinco años, y debo confesar que era muy triste y miserable (risas). Ahí me di cuenta de que podía hacer otras cosas, pero no me animaba a dejarlo por completo, sentía como una obligación de por lo menos intentarlo un tiempo. Cuando entendí que no funcionaba para mí, comencé a experimentar mi hobby un poco relacionado a moda, belleza y comunicar sobre lo que me gustaba, mis pasiones, etcétera, y lo empecé poco a poco de manera natural”, nos cuenta sobre esta transición, la cual no fue nada sencilla, puesto que, confiesa, se enfrentó a una sociedad cerrada que no estaba acostumbrada a que esto fuera un trabajo de verdad, la veían como si estuviera loca, sin embargo, dejó atrás el qué dirán, “no fue un obstáculo que me haya tumbado, solo fue tratar de pasarlo y mantenerme firme en el camino. Nunca lo busqué, nunca lo forcé, yo decía, ‘las cosas se están dando tan naturales, se me hace que es porque voy en buen camino’, entonces me da igual si dos, tres, cuatro, cinco o 50 personas dicen que estoy loca, yo lo sentía bien. Me decían, ‘es que cómo puedes agarrar el teléfono y platicarle a la gente’ y yo les decía ‘pues es que me hacen sentir como si fueran mis amigas’. Creo que cuando te sientes forzada, te sientes fuera de lugar, y yo al contrario, me sentía en mi hábitat comunicándoles mis gustos y veía la respuesta. Considero que también ahí está la clave, cuando ves una respuesta positiva y entonces la gente quiere más, tú solita te dices, ‘órale, pues dale más’ (risas). Me ayudó mucho que mi audiencia, la primera que tuve, que era pequeña, le gustaba mi contenido y me pedía más”, recuerda emocionada Andy Benavides.

Andy Benavides posa junto a sus hijas en su casa.
Andy Benavides posa junto a sus hijas en su casa.
Foto: Sofimak

FUISTE PIONERA EN ESTAS PLATAFORMAS, EN CREAR ESTE TIPO DE CONTENIDOS Y ROMPER PARADIGMAS ¿CUÁL FUE EL DESAFÍO MÁS GRANDE AL QUE TE ENFRENTASTE?

Creo que, tristemente, las expectativas de la gente, lo que esperaban de una mujer (especialmente en el norte del país) fue contra lo que más tuve que luchar. Mis amigos y mi círculo, en un principio, no entendían por qué yo quería trabajar en algo tan “raro” como lo era (ser bloguera) hace unos años. Ya están más acostumbrados creo, y aunque no lo estuvieran, yo estoy feliz (risas).

LA GENTE DICE QUE ERES BLOGGER, PERO REALMENTE ERES UNA GRAN EMPRESARIA

No me gusta mucho el catalogar o poner etiquetas cuando me preguntan: “¿Qué eres tú?”. Tengo que dar una lista de lo que hago, porque no creo que sea solo una cosa (risas). Sí, claro que soy creadora de contenido digital, pero he hecho bastantes cosas en la televisión, campañas y he lanzado marcas bajo mi propio nombre.

Obviamente, el primer título que me pongo es de madre porque, antes que nada, soy mamá y luego soy todo lo demás, si me queda tiempo… que gracias a Dios tengo un gran equipo que me ayuda a balancearlo. No confío tanto en las etiquetas, aunque sí hay varias que pudiera usar para describirme.

¿DIRÍAS QUE UNA DE LAS ETIQUETAS ES LA DE EMPRESARIA?

Sí. Supongo que logré posicionar mi nombre como una marca, como le llaman el personal branding. Claro que me falta muchísimo y no puedo quitar el dedo del renglón, que apenas comienza esto, solo tengo cinco años en las redes sociales y creo que en los próximos cinco años se pueden materializar proyectos increíbles bajo mi propio nombre. Ahora estamos en un mundo en que tu nombre es una empresa, es una marca y hay que cuidarlo.

“Cuando escucho ‘ay, qué padre su trabajo, ella va y sonríe y le pagan (risas)’. Sí, sonrío porque me gusta mucho lo que hago, pero claro que ser blogger es una chamba”.

¿EN QUÉ MOMENTO EMPIEZAS A VERLO COMO UN NEGOCIO? ¿QUÉ CAMBIÓ?

Empezó como un hobby, lo hacía realmente porque me fascinaba compartir lo que encontraba que me sirviera a mí, en casa o en lo que sea y sigue siendo de esta manera; mas llegó un punto en el que ya no era justo lo que yo hacía y lo que las marcas, en este caso, recibían de mi parte. Ahí fue cuando decidí que ya no podía ser un pasatiempo, debía ser algo más formal y me uní a una agencia de representación y talento, eso le dio más forma, lo convirtió de un hobby a una chamba hecha y derecha, como dirían en el norte y ahora sí creemos que es equitativo lo que yo le aporto a la marca y lo que ellos me aportan a mí. También para las marcas es más cómodo porque al momento de formalizarlo, de cierta manera, me pueden exigir ciertos lineamientos y yo me comprometo a cumplirlos como en cualquier otro trabajo.

Descubre la entrevista completa con Andy Benavides en la edición impresa CARAS ABRIL.

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